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La Leyenda de Emilio Dubois, el "Santo Criminal" de Valparaíso

07 de junio de 2026

La Leyenda de Emilio Dubois, el "Santo Criminal" de Valparaíso

El mito de Emilio Dubois: Para los viajeros fascinados por el misterio y el folclor, conocer la historia de Emilio Dubois en el Cementerio N°3 de Playa Ancha ofrece una inmersión única en el misticismo porteño. Fusilado en 1907 por asesinar a usureros, este francés defendió su inocencia hasta el final, ganándose la simpatía del pueblo que lo transformó de criminal a un "Robin Hood" y santo popular. Hoy, su animita es un concurrido centro de peregrinación lleno de placas de fieles que agradecen sus favores y aseguran que su alma sigue cumpliendo milagros.


Para los viajeros que buscan desentrañar los secretos más oscuros y fascinantes del folclor urbano, Valparaíso esconde historias que desafían la lógica. Una de las más potentes es la de Emilio Dubois (Émile Dubois), un enigmático ciudadano francés que llegó al puerto a principios del siglo XX y que terminó transformándose, paradójicamente, en uno de los santos populares más venerados de la ciudad.


A Dubois se le acusó de ser el primer asesino en serie de Chile, sindicado como el responsable de las muertes de varios usureros y empresarios extranjeros acaudalados en el plan de Valparaíso. Sin embargo, el juicio estuvo lleno de dudas y él defendió su inocencia con una elocuencia y elegancia que cautivaron a la opinión pública de la época. Frente al pelotón de fusilamiento en 1907, en la antigua cárcel pública, él mismo dio la orden de disparar tras rechazar que le vendaran los ojos, consolidando su imagen de mártir.


Las clases populares del puerto, resentidas por las injusticias sociales de la época, no tardaron en mitificarlo. Para el pueblo, Dubois no era un asesino común, sino un "Robin Hood" que eliminaba a los explotadores para ayudar a los desvalidos.

Hoy en día, la experiencia turística vinculada a su figura te lleva directamente al Cementerio N°3 de Playa Ancha. Allí, su tumba se ha transformado en una "animita" (un santuario popular) de proporciones monumentales, completamente cubierta por cientos de placas de bronce y mármol donde los fieles le agradecen por "favores concedidos". Visitar este rincón no solo es un viaje a la crónica roja del Valparaíso de antaño, sino una oportunidad única para entender cómo el puerto reescribe sus propias leyendas y encuentra devoción en los lugares más inesperados.


  1. Ideal para: Amantes del turismo histórico, el misterio, las leyendas urbanas y las tradiciones culturales de los cementerios porteños.
  2. El tip viajero: Puedes combinar esta visita con un recorrido por el Paseo 21 de Mayo, ya que el cementerio queda en el mismo cerro Playa Ancha, un barrio con una identidad residencial hermosísima.


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